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lunes, 10 de octubre de 2022

JINX'S FANATASY - CAPITULO 9

 



— Mierda, te ves bien. —

Eleanor se estremeció, su piel reaccionando a la oscura lujuria en mi tono. — ¿Vas a tocarme o simplemente vas a mirarme?—

— Depende de cuánto te guste que te mire. — Miré entre sus piernas. — Estás mojada, así que no puedes negar que disfrutas estar en exhibición. —

 —Lo disfrutaría más si me tocaras. —

— Paciencia, querida Jinx. — Caminé alrededor de la cama por segunda vez, parándome sobre el colchón para comprobar que el arnés estaba bien asegurado al techo. Hice que uno de los ingenieros que se ocupaba de los aspectos técnicos de Calypso instalara dos puntos de anclaje para trabajo pesado sobre la cama.

No había hecho preguntas. Él sabía lo que le convenía.

— ¿Cómo te sientes? — Pregunté, mirando a una Eleanor atrapada y hermosa. Sus tobillos, pantorrillas, muslos, cintura, pecho, muñecas, antebrazos y bíceps estaban esposados como telarañas de un arnés diseñado para sostener su peso, permitirle moverse en cualquier dirección que deseara y dar la ilusión de ingravidez absoluta.

Su rostro se torció en concentración mientras agitaba los brazos y las piernas, fingiendo nadar en el aire. Flotando a unos centímetros de la cama, podía tocar el colchón si doblaba las piernas o seguir tirada en la nada si quería.

— Extraño pero libre. — Ella se rio por lo bajo cuando empuñe mi polla mientras estaba de pie sobre ella. Sus ojos grises brillaron con necesidad. — Me gusta especialmente la vista desde aquí abajo. —

— ¿Como yo desnudo, Jinx? —

— Siempre. — Ella se lamió los labios. — Y supongo que te gusto desnuda y atada, a juzgar por lo duro que estas. —

— Tan jodidamente mucho. — Me acaricié, dándole un espectáculo. — Me gusta tenerte a mi merced. —

Ella se lamió los labios. — Me recuerda al columpio sexual que hiciste con esas enredaderas en tu fantasía en Hawksridge Hall. —

Sonreí, apretando la punta de mi pene, haciendo mi mejor esfuerzo para controlar mi lujuria. — Estás en lo correcto. Me encanta tener una excusa para atarte. —

Ella miró el segundo arnés que colgaba detrás de mí.  —¿Vas a unirte a mí entonces? —

— Sí. —

— ¿Necesitas ayuda? —

— Puedo solo. — Retrocediendo un paso, dejo ir mi polla y me inclino para comenzar el proceso de envolver los puños alrededor de las áreas necesarias.

— Los arneses en Euphoria, cuando tenías huespedes que se quedaban… — Eleanor esperó hasta que la miré. — ¿Es por eso que estaban suspendidos? ¿Para este tipo de fantasías? —

Asentí. — Las fantasías con persuasiones anti gravedad funcionan mejor cuando tu cuerpo siente la libertad y no solo la mente. —

— ¿Qué tipo de fantasías codificaste? —

Con mis piernas atadas, envolví el arnés alrededor de mi cintura, mi polla meneándose con cada encarcelamiento. — El espacio exterior fue uno. Un chico que ganó la lotería tenía un fetiche con las mujeres en Venus. No ganó lo suficiente para comprar una nave espacial, así que codifiqué la ilusión de que era un astronauta y pudo follarse a una diosa de otro planeta.—

— Wow. —

— Los ángeles eran otra. Es sorprendente cuántos hombres tienen una erección por las mujeres con alas. Casi como si supieran que sus almas están condenadas y trataran de encontrar la salvación donde pueden. —

— Tal vez tenga que probar esa. Me gusta la idea de ser de otro mundo. La fantasía que hiciste con el castillo en las nubes después de nuestra boda fue particularmente agradable. —

— Estoy de acuerdo. — Caí de rodillas entre sus piernas abiertas. Las ataduras de mi arnés me impedían conectarme completamente con el colchón, manteniéndome suspendido y flotando como si realmente tuviera el poder de volar.

Acariciando su muslo interno, provoqué mi camino, más y más arriba. — Amo cualquier fantasía en la que pueda follarte. —

— Oh Dios. Yo también. — Su cabeza se inclinó hacia atrás, derramando su jodido y hermoso cabello por toda la cama debajo de ella.

Mi polla se sacudió. Salió una gota de líquido preseminal.

Me llenaron los instintos de montar y saquear.

La necesitaba

La necesitaba en mi polla.

Ahora.

Pero… había planeado tocarla y atormentarla toda la noche. Quería que esta fantasía la exprimiera y la emborrachara completamente con el sexo. Quería que los juegos previos estuvieran fuera de serie. Si la tocaba ahora, no sería capaz de controlarme.

Apretando los dientes, alcancé la botella de cinta. Ya habíamos insertado los lentes oculares y los auriculares. Mi teléfono y la aplicación estaban listos para funcionar. Podría tenerla... pronto.

— Abre. — Desenrosqué la botella y apreté el tapón de goma, tomando unas gotas del afrodisíaco extraído de orquídeas.

Ella obedeció, sacando la lengua lo suficiente para hacerme gruñir. — Probarme solo te meterá en problemas. —

— Y qué delicioso problema será. — Ella sonrió, abriendo de nuevo, sus ojos nunca dejando los míos mientras colocaba una gota en su lengua antes de hacer lo mismo.

Tragando, aseguré la botella y la tiré a un lado. Mis manos temblaron levemente con anticipación mientras agarraba mi teléfono.

— ¿Lista? —

Se estiró en sus ataduras, revelando su belleza, su fuerza, su atractivo sexual. — Diablos, sí, estoy lista. —

— Joder, voy a hacerte gritar esta noche, Jinx. —

— Promesas. — Ella guiñó un ojo. — Presiona el maldito botón, Sully. — 

Mi pulgar bajó.

La fantasía borró la realidad.

Dejamos un yate flotando en el agua y nos hundimos en el fondo de un mar desvergonzado donde existía toda sucia depravación.


***

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