Tú eres mi obsesión, yo soy tu posesión, tú eres dueña de la parte más profunda de mí…
No sé dónde fui después de que Tess se fuera. Pasé el resto de la noche mirando un jarrón horrible, sin sentir nada.
El alcohol se había ido de mi cuerpo hace horas, y Frederick, el bastardo traicionero, se fue poco tiempo después de que se Tess se fuera.
Él había hablado con ella. Sabía que lo había hecho, y si fuera honesto, me molestaría y me darían ganas de matarlo. Pero Tess había elegido. Ella había usado la palabra de seguridad, por el amor de dios.



